CONVOCATORIA

Reunión sobre articulación de movimientos en defensa de tierra, territorio, derechos y bienes comunes y en contra de la represión

La actual coyuntura política que enfrentan los procesos de defensa de tierra, territorio, derechos y bienes comunes enfrenta dos fenómenos importantes: el fortalecimiento del autoritarismo en la conducta del gobierno y el estancamiento de la economía mexicana. El primero de estos procesos se encuentra profundamente enquistado en la forma como se ha ejercido históricamente el poder en México. No obstante, en la actualidad, el retorno del Partido Revolucionario Institucional al poder ha representado una profundización en las prácticas autoritarias. La presencia abrumante de este partido en el Congreso le ha permitido consolidar reformas estructurales regresivas que los gobiernos panistas no pudieron impulsar. Asimismo, en su tratamiento de las manifestaciones de inconformidad de la sociedad, continúa vigente el modelo que busca la cooptación o desmovilización en primera instancia y, ante el fracaso de esta estrategia, la represión abierta, violenta y desmedida–también entendida como medida de desmovilización—.

En cuanto a la situación económica vigente, la economía mexicana se encuentra estancada. Esta situación obliga al gobierno a perseguir, con cierta desesperación, la entrada de inversiones de capital (privilegiando la inversión extranjera o la de capitales monopólicos locales) que detonen el crecimiento económico. Para atraer estas inversiones, el gobierno realiza importantes proyectos de infraestructura, casi siempre a costa de los derechos de comunidades rurales (y urbanas) a lo largo y ancho del país. Los proyectos de “desarrollo” promovidos por la iniciativa privada o el gobierno incluyen las siguientes categorías:

  • Infraestructura de comunicaciones y transportes

  • Represas

  • Industrias extractivas

    • Minería

    • Hidrocarburos (fracking, aguas profundas y someras, gasoductos y refinerías)

    • Industria forestal

    • Explotación de agua

    • Pesca

  • Proyectos de generación de electricidad

  • Proyectos turísticos e inmobiliarios

  • Y otros

El gobierno mexicano ha buscado, en las últimas tres décadas, consolidar este modelo de desarrollo de despojo y concentración de la riqueza a partir de la firma de tratados de libre comercio internacionales que subordinan las normas locales y que son muy difíciles de revertir. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) representa el más dañino de estos tratados, en tanto que ha reconfigurado profundamente a la economía, instituciones políticas y marco normativo local, en perjuicio de la mayor parte de la población. Sin embargo, actualmente enfrentamos la posibilidad de la firma de la Asociación Trans-Pacífica: un tratado que busca profundizar los aspectos más perniciosos del TLCAN.

Frente a esta coyuntura los movimientos en defensa de tierra, territorio, derechos y bienes comunes han presentado una resistencia férrea. Hemos de ver hacia adelante con una perspectiva crítica y de reconocimiento de nuestras propias contradicciones, así reconocemos que nuestras resistencias se han visto afectadas por los siguientes fenómenos: a) La existencia de pocos logros tangibles en favor de la defensa del territorio a partir de la movilización; b) El desgaste producido por años de lucha; y c) la división entre movimientos y/o redes de movimientos a raíz de protagonismos, rencillas personales o vanguardismos impositivos. Es común que los esfuerzos de los movimientos se presenten en forma reactiva ante la ofensiva de megaproyectos o la represión del Estado. Rara vez, estos esfuerzos se han caracterizado por llevarse a cabo en manera proactiva, preventiva y articulados en torno a una estrategia nacional. Por su parte, el Estado ha emprendido una estrategia, flagrantemente violatoria de derechos humanos básicos, de aumento sistemático de la represión y de criminalización de la protesta social. La amenaza, persecución y encarcelamiento de defensores, ha obligado a los movimientos a replegarse y desviar sus esfuerzos de los objetivos originales de cada lucha particular hacia la defensa de presos y/o de perseguidos políticos.

Ante todo lo anterior, las organizaciones, movimientos y procesos que nos hemos reunido consideramos fundamental abrir un proceso amplio de reflexión y articulación que reconozca las experiencias comunes y la situación actual de cada proceso de defensa, así como cuáles han sido los factores que no han permitido que prosperen procesos anteriores de articulación entre luchas. Buscamos estudiar la posibilidad de construir una estrategia global de defensa sustentada en el fortalecimiento de las luchas locales. Consideramos necesario trascender las acciones coyunturales, reactivas y exclusivamente locales para generar alternativas preventivas, coordinadas y de capacidad de respuesta con una perspectiva estratégica proyectada a mediano y largo plazo. Estas acciones deben fortalecer tanto los procesos de defensa de tierra, territorio, derechos y bienes comunes como las estrategias de protección de defensores y articulación frente a la represión.

Reunión de trabajo: 4 de junio de 2014 a las 11:00 horas en Serapaz

En esta reunión será diseñado en colectivo el proceso de articulación establecido en el objetivo general.

2a REUNIÓN CONFLICTOS TIERRA Y TERRITORIO

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